domingo, 25 de marzo de 2012

LA CONSAGRACIÓN DE NAPOLEÓN Y CORONACIÓN DE JOSEFINA

El arte al servicio de la dinastía napoleónica
En el cuadro encargado por Napoleón I, JACQUES-LOUIS DAVID escenifica el carácter fastuoso de la coronación y su mensaje político y simbólico. Testigo ocular de la ceremonia, representará con realismo la multicolor muchedumbre pero también deberá responder a las intenciones del Emperador. En el taller tiene que conciliar valor documental y soluciones artísticas. El artista se enfrenta a un doble desafío: realizar una obra monumental para glorificar el acontecimiento histórico y a la vez una obra de arte en la historia de la pintura.

Proclamado Emperador en mayo de 1804, organiza su coronación el 2 de diciembre del mismo año en Notre-dame de París para afirmar su legitimidad. Se arraiga así la tradición francesa monárquica y católica. Mucho más, como Carlomagno 1000 años antes, fue consagrado emperador por un papa. Sin embargo, para marcar su independencia frente a la Iglesia, Napoléon mismo se cubre, frente a la asistencia y no frente al altar mayor. David lo pinta primero en esta actitud de auto - coronamiento y finalmente lo representa coronando a la Emperatriz
Forma parte de un encargo de cuatro cuadros destinados a conmemorar las fiestas de la consagración y la coronación.
La coronación de Josefina 
La coronación y la consagración tuvieron lugar en Nôtre Dame de París, una manera para Napoleón de poner de manifiesto que era un hijo de la Revolución y designaba la capital como el centro político, administrativo y cultural de Francia.
Todas las miradas convergen hacia la corona. Para valorizarla, el pintor desplazó un faldón de cortina verde sobre la pilastra.  
El perfil de Josefina arrodillada, rejuvenecida en esta circunstancia, se recorta sobre la bella capa ocre amarilla del porta-cruz.
Los símbolos reales

La escena se desarrolla el 2 de diciembre de 1804, en la catedral de Nôtre Dame de París. Napoleón se distancia aquí del protocolo de la monarquía de Antiguo Régimen y quiere romper con la herencia de la Casa de Borbón. Sin embargo, los distintos objetos recuerdan los símbolos reales: están presentes la corona y el cetro. El emperador es consagrado por la gracia de Dios, pero el hecho de que él mismo se corone simboliza su derecho a la corona por la voluntad del pueblo.
El papa Pío VII está sentado detrás de Napoleón. El pintor pone así en evidencia el papel subalterno del pontífice, que según la tradición es quién confiere un carácter sagrado a la coronación.
Personajes: búsqueda del realismo
David estudió el la ceremonia “in situ” e hizo posar a la mayor parte de los participantes. En el taller preparado a este efecto recompuso la escena con ayuda de maquetas de cartón y de figurines en cera. El pintor distingue los personajes esenciales situándolos en el centro e iluminándolos de un haz de luz. Así el arco forma alrededor del matrimonio imperial un cuadro solemne. A la derecha se encuentra el Papa rodeado de los cardenales y los obispos. Al primer plano, vistos por la espalda y en tres cuartos, los grandes dignatarios del Imperio llevan los signos del poder imperial entre los que están el cetro coronado por el Águila, la mano de la Justicia y el Globo. Ambos hermanos y ambas hermanas del Emperador se encuentran a la izquierda. En un plano más atrás, desde lo alto de la tribuna oficial, la madre de Napoléon domina la escena. Para valorizarla, el pintor desplazó un faldón de cortina verde sobre la pilastra. Murat todavía lleva el cojín de su corona. Los terciopelos, las pieles, los rasos y los lamés de los trajes y del mobiliario se rinden ante una paleta coloreada excepcional.
Las hermanas de Napoleón vestidas de blanco según los cánones de la moda neoclásica.
David se autorretrata dibujando la escena, tal como sucedió en la ceremonia. Está entre el público burgués, lejos del centro donde se concentra la luz.
Composición
El cuadro está recorrido por varias líneas directrices y respeta las normas del neoclasicismo. Una de las principales es la que pasa por la cruz y que tiene una orientación vertical. Todas las miradas parecen converger hacia Napoleón que está en el centro de la composición. Un eje diagonal va del papa a la emperatriz. Napoleón es el centro focal de la composición. El Emperador lleva un laurel de oro, según la tradición romana y, la corona, hecha para la ocasión, se inspira en la de Carlomagno. 
Los lujosos ropajes, la cuidada distribución de los grupos y los movimientos, la sabia combinación de luces y sombras confieren a esta obra la magnificencia de una representación idealizada del poder unida al esplendor de la crónica histórica.
Museo del Louvre

2 comentarios:

JAIME MUÑOZ CASILLAS dijo...

La página está muy bien. Me gusta la estética y la forma en que están colocados los comentarios y apuntes. ¡Muy buena!

Sin embargo, me molesta bastante cuando observo que algunas frases son literales de la wikipedia. ¡Lástima!

Ana dijo...

Es cierto que tomé datos de Wikipedia. Reconozco que fue una cuestión de comodidad porque la información que incluí, de dicha página, es conocida por los que nos interesamos por diferentes aspectos históricos.
Son datos descriptivos y no de opinión. Los mismos que se podrían encontrar en muchas enciclopedias no digitales.
Todos bebemos de múltiples fuentes para obtener conocimientos.
Pero reconozco que no es muy estético en el blog.
Mi error fue entonces no variar la redacción y no citar la fuente.
En adelante trataré de ser más cuidadosa.

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